Porque los pensamientos no se leen, primero se escuchan, luego se escriben, y entonces sì, se leen.

miércoles, septiembre 07, 2005

Feliz no cumpleaños


Pues sí, otro año se fue, y como siempre salí bien librado, aunque la pasé mal.
Varios trataron de darme explicaciones que escucho cada año, para "aliviar" mi pena que nadie comprende; más que mi abuela de España que lo resumió diciendo "...uno a uno se suman ¿verdad hijo?..." dejando escapar un suspiro que me hizo imaginar que ella pasó por las mismas.
Hubo explicaciones burlonas como la del jodidos team que no se cansaban de decir cosas como "22 primaveras...!que padre!", o la de Fido un tanto surrealista y no propia de él siendo psicólogo y viceral.
En esas fechas pierdo perspectiva, y no veo más alla que el numerito; de repente cuando me acuerdo de los detalles que hago con mi vida, es cuando en verdad se me olvida toda la parafernalia de cumplir años. No hablo de los grandes viajes o las infintas anecdotas (que son igual de importantes pero que se archivan en otro departamento), me refiero, a esos detalles que nadie ve pero que me hacen el rato divertido, inventarle historias al que pasa, imaginar los movimientos de una gallina, escribir para mí, poner la música a todo volumen (últimamente razor light con golden touch) y barrer el local... En fin, ya lo único que queda es la resaca del 22, !quién fuera el sombrerero loco, tener una liebre de marzo como amiga y un lirón dormido en la tetera!.
El numerito se ensanchó, cuando vi a Lety, después de..puf..¿tres, cuatro años?.
Lety, fue mi segunda novia-de-secundaria (y hay que ponerle el adjetivo, porque de novia tuvo, lo que yo de lampiño, es que realmente en secundaria ¿que se puede esperar de un noviazgo? y mas de mí, que apenas le hablé un par de veces, una de ellas fue para preguntarle si queria ser mi novia y la otra para cortarla. Enamoramientos de niños).
Lo interesante con ella fue que, en una de esas fiestas-secundarianas, donde el robar la dona de las niñas era lo máximo y jugar botella lo más atrevido, fue donde di mi primer beso. ... . Beso es una palabra muy grande para aquello, ni siquiera francés, fue un mero kiko, pero para la época eso era juego de hombres, y yo, entré de golpe y porrazo a ese prestigiado círculo.
Ahora años más tarde, ella está casada y con dos hijos. Aunque yo sabía eso, no es lo mismo que constatarlo con los ojos, así que la impresión de verla con dos retoños fue casi tan impresionante como aquella fiesta.
"..uno a uno..."
Y ya soltando al tiempo de una buena vez, y tocando el tema de mujeres, pues hablaré de ellas...
Como diría Bruno (y no Bruno, el barro maldito que intentó tomar poseción de mi cara, sino el del libro) tuve un "inesperado placer" al encontrarme con una tal Claudia.
Una chava mayor que yo (canasta de dos puntos), psicóloga (canasta de tres, aunque igual eso pudiera ser un foul personal) y con la cuál comparto peculiares miradas (ja, tiros libres).
Lastimosamente todo eso no lleva a ninguna parte, porque para empezar, tiene novio y para finalizar, porque he descubierto que lo que me llama la atención de todas ellas, son los prejuicios que me hago e idealizarlas un poco. Eso puede ser malo, muy malo, y tendré que trabajar en ello. Finalizando con las divinas mujeres, me dio gusto, creo, ayudar a una. Una amiga de Londres con la cual viví, y que estimo mucho. Me pidió consejo. Cosa que debo resaltar, porque no soy del tipo al que se le frecuente por su 'sabiduría', en todo caso, mas bien del tipo 'un hombro el cual golpear de frustración' , ni siquiera uno 'para llorar'.
Me sorprende, porque en general, soy malo tomando decisiones, y pues bueno, el consejo, es para ayudar a alguien a decidir, asi que, el que alguien me 'conozca' y tome el riesgo de escuchar mis palabras, me halaga bastante. Aunque esas palabras siempre sean estrafalarias y por demás raras, coronadas con un simpre "...pues yo, hice eso...". Aunque le falta el post data, "...y no me sirvió mucho, pero me di cuenta de que..." y ahí va otra perorata justificando una enseñanza que nunca existió.
Algo asi, como cuando Alicia le pregunta al gato '¿hacia donde va ese camino?'.
"Pues mucho -contesta el gato- depende de adonde quieras ir...". Esos son mi tipo de consejos.